El navegante rosarino Federico Norman, de 37 años, participará este domingo de la regata Mini Transat 2023. Se trata de una prueba exigente de la categoría offshore (en el mar, alejado de la costa) en la que los 90 competidores que se clasificaron, tras sortear pruebas rigurosas, deberán cruzar en solitario el océano Atlántico desde Francia hasta el Caribe en un pequeño velero, sin asistencia ni contacto con tierra.

Criado en el barrio de Alberdi, Norman, el único argentino que participará de esta competencia, habló con Rosario3 desde Francia y contó que "desde chico es un loco por el agua". El deportista heredó de niño la pasión por el agua y por la navegación.

Estudió Derecho y luego se inclinó por Ciencias Económicas. Después se dedicó a una empresa de desarrollos inmobiliarios con un socio hasta que un día precisamente en el 2021, se lanzó a perseguir su pasión, de navegar por el mar. 

"Hubo situaciones fuertes que me llevaron a plantearme qué quería hacer de mi vida, como trabajar días enteros sin dormir o siete días a la semana hasta que llegué a un punto que me pregunté: «¿Querés morirte por un pico de estrés?» Y lo mismo me pasó con la pandemia de coronavirus, cuando me hice la misma pregunta, si quería morirme".

"Entonces con mi amigo Pablo, que también es navegante, hacíamos 700 metros cada uno y nos juntamos a charlar debajo de un árbol. Un día le dije: «Te voy a contar algo que no se lo puedo decir a nadie» Y le confié mi idea de largar todo para irme a navegar en esta regata offshore en Francia", contó Norman sobre los comienzos de esta pasión. 

Norman vive hace ya dos años en la ciudad de la costa sudoeste francesa, La Rochelle. "Navegar fue el lugar que encontré en el mundo para ser libre, ser un niño. Me mudé a Europa para entrenar porque es una disciplina muy fuerte. Es como si te preguntaran si querés correr un rally. Acá tengo que ser navegante, técnico y experto en clima".

El Red hot Mini Pepper, el velero de Federico.

¿Qué es el Mini Transat 2023 que comienza este domingo?

 

"Es cruzar en Atlántico a vela, en solitario y sin contacto con el exterior, día y noche sin parar, enfrentando tormentas, orcas, miedos y 8000 km que separan Europa de América. Pero no tiene precio surcar por tu cuenta el Atlántico, en una regata que tiene todos los condimentos de un rally de mar, donde la resistencia mental y física son la variable determinante, claro, si los materiales aguantan", empezó explicando Norman. 

"Estás solitario, sin informes climáticos, con cartas marinas en mano, un barómetro y una velera electrónica", concluyó Federico, entre esperanzado y ansioso por lanzarse a su sueño aventurero. "Ahora estamos a hora de comenzar, estamos a la espera de un huracán, así que seguro lo posterguen hasta tener nuevas informaciones", explicó. 

El barco con el que compiten, mide solo 6,5 metros, "el tamaño de una camioneta". Solo llevan lo indispensable sin "ningún confort". "Nos guiamos con un compás y cartas marinas en papel, como en la vieja escuela. La meteorología es impredecible y los barcos son muy chicos para el tamaño de las olas", dijo desde Les sables D’Olone esperando para ir a La Palma (Canary Islands).

"La odisea es el resultado de un sueño de toda mi vida, desde que empecé a competir a vela a los 10 años. Hoy es posible gracias a la determinación y haber saltado fuera de la zona de confort", concluyó.